El ataque premeditado en Bengasi convierte a Libia y Egipto en un volcán
Gran conmoción en Washington por el asesinato de Christopher Stevens, de 52 años, hombre clave en el apoyo al Consejo Nacional de Transición que acabó con la dictadura de Gadafi.
LA SOMBRA DEL SALAFISMO
Gran conmoción en Washington por el asesinato de Christopher Stevens. (Foto: CBS)
Vuelco en Estados Unidos con la campaña de las presidenciales bajo el foco de los graves momentos que se viven en Libia y Egipto y la conmoción por el asesinato, en una operación planificada, del embajador Christopher Stevens, un enamorado de Oriente Medio como le definieron fuentes del Departamento de Estado.
En medios diplomáticos occidentales en El Cairo se comienza a alertar seriamente -según informaciones recogidas por Hechos de Hoy- sobre la creciente influencia del salafismo que es la corriente ultraconservadora del islam. Tanto en las manifestaciones ante el consulado en Bengasi como la Embajada de Estados Unidos en El Cairo, grupos de tendencia salafista han llevado la iniciativa.
Ataque planificado
La hipótesis de que el ataque contra el consulado en Bengasi fue planificado cobró fuerza. En el undécimo aniversario de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, Chris Stevens se convirtió en el primer embajador estadounidense en morir asesinado en el cargo desde 1979, cuando un tiroteo mató al jefe de la legación en Afganistán, Adolph Dubs.
En un principio se pensó que detrás del ataque al consulado en Bengasi y a la embajada en EEUU en El Cairo, ocurrido también el martes pero que no causó víctimas, estaba una película que se mofa del islam y caricaturiza al profeta Mahoma. Se llama La Inocencia de los Musulmanes, circula desde julio en internet y su autor ha sido identificado como Sam Bacile, pero persisten las dudas sobre si es un nombre real o un seudónimo y sobre su nacionalidad.
Bacile es un israelí-estadounidense residente en California, cineasta y agente inmobiliario, según el diario The Wall Street Journal. Sin embargo, funcionarios estadounidenses y libios han puesto en duda en las últimas horas que la violencia creciera espontáneamente a raíz de la indignación por el tinte antimusulmán de la película y apuntan, al menos en el caso del consulado en Bengasi, a un ataque planeado y organizado.
Un suceso que sacude la campaña
En Washington, la sensación política de que se abre una deriva radical en la primavera árabe en un suceso que impacta de lleno en una campaña electoral muy abierta y reñida. Hillary Clinton reflejó la frustración de la Administración y de la opinión pública porque fue precisamente Estads Unidos quien presionó para evitar la aniquilación de la ciudad de Bengasi por Gadafi.
Para Barack Obama, en duelo muy apretado con Mitt Romney, se abre un momento complejo en el que a la vez debe responder a la firmeza que se le reclama y también no caer en la trampa del incendio general que se quiere provocar en la región. Por el momento el grupo de élite del cuerpo de Marines (Fleet Antiterrorism Security Team) fue movilizado.
Obama declaró además el estado de alerta en las embajadas norteamericanas de todo el mundo. El Pentágono confirmó el desplazamiento a la zona de dos buques de guerra armados con misiles. No se descarta el uso de aviones sin tripulación (drones), empleados en la frontera entre Afganistán y Pakistán.
Para Obama, vuelve el escenario que trató de evitar, el de la guerra contra el terrorismo. Lo sucedido es inquietante para la Casa Blanca en estos momentos. En Libia y Egipto se constata que el asentamiento e institucionalización de la Primavera Árabe afronta enormes desafíos y podría frustrarse. Más peligroso aún, al confirmarse el ataque premeditado en Bengasi es la existencia de grupos que buscan frustrar la democracia y el clima de cooperación con Estados Unidos. ¿Alguien quiso añadir una nueva hoguera a la de Siria?