Una investigación publicada en The Proceedings of the National Academy of Sciences y elaborada por la Universidad de Washington demostró el efecto que tiene el cariño de una madre en el desarrollo de las actividades cerebrales de un niño recién nacido o en edad escolar.
Los investigadores centraron su estudio en la toma de imágenes a través de escáneres cerebrales de niños con edades comprendidas entre los 3 y 10 años. También se grabó en vídeo la relación de los niños con sus padres para valorar el cariño y afecto que los menores recibían por parte de sus progenitores.
Los datos observados revelaron que aquellos niños del grupo conformado por 92 pacientes que habían recibido el afecto de sus padres tenían un hipocampo un 10% más desarrollado que aquellos que habían pasado su infancia en una situación más complicada. El hipocampos es la región del cerebro en la que se desarrollan facultades como la memoria, el aprendizaje y la respuesta al estrés.
Este estudio es el primero que demuestra a través de imágenes las teorías sobre el desarrollo de ciertas regiones cerebrales de los niños en función de su entorno y del cariño recibido. Los investigadores señalaron que les llamó la atención la diferencia del tamaño del hipocampo en los niños que estaban mentalmente sanos tan sólo marcada por el afecto recibido.
Joan Luby, director del grupo e investigador de la Universidad de Washington, señaló que los datos ofrecidos por este estudio servirán para elaborar nuevas teorías educativas y de afecto entre los niños con el objetivo de desarrollar estructuras cerebrales más fuertes y sanas en un momento crucial en el crecimiento físico.