Cristina Fernández marcó su propio círculo de hierro en el velatorio de la Casa Rosada donde se excluyó -y además advirtió- al vicepresidente Julio Cobos. Ni miembros de la oposición ni tampoco de la Corte Suprema. Sólo el elegido fue Ricardo Alfonsín. En Río Gallegos, Máximo, hijo de Néstor y Cristina, marcó los tiempos en el nuevo velatorio antes de la sepultura en el panteón de la familia.
Río Gallegos se convirtió también en el comienzo del gozne en la vida personal y política de Cristina Fernández, la viuda de Néstor Kirchner. Su regreso a Buenos Aires y el comienzo de su semana política se anuncia a ritmo muy vivo, según informaciones de Hechos de Hoy. Y serán sus acciones, y no los desmentidos, los que enviarán las primeras señales. Serán efectivamente el ministro de Planificación, Julio de Vido, y el secretario judicial y técnico, Carlos Zannini, quienes asuman las funciones de control y supervisión económica que ejercía Néstor Kirchner. Y dejará en manos de su jefe de gabinete, Aníbal Fernández, la relación con los gobernadores peronistas.
Audiencia en la Casa Rosada
La primera sorpresa sin embargo podría surgir de una audiencia pautada en la Casa Rosada. Cristina Fernández, en su nueva soledad, quiere escuchar a un duro y a la vez carismático, un crítico temible de su marido, Carlos Reutemann, senador por Santa Fe. Reutemann fue el único destacado líder del ala disidente del peronismo al que se permitió que pasara al círculo restringido de la capilla ardiente en la Casa Rosada en la que se hallaban presidentes de América Latina y personas muy allegadas a la presidenta. ¿Además de escuchar quiere Cristina Fernández sondear a Carlos Reutemann sobre el futuro que se puede abrir de cara a los próximos comicios? En el hervidero político en que se ha convertido Buenos Aires, Reutemann aparece ya como el hombre a seguir en esta nueva Argentina de profundos interrogantes.
Néstor Kirchner, desde la residencia presidencial de Olivos, mantenía fluidas relaciones con gobernadores, alcaldes y dirigentes sociales, atendiendo sus peticiones de fondos federales y garantizando su disciplina y adhesión al Gobierno de su esposa, quien siempre delegó en su marido el trabajo de tejer esta red de relaciones políticas. ¿Mantendrá la presidenta un perfil de confrontación o moderará su discurso político?
Por lo pronto, será inevitable una primera pugna en el entorno de Cristina Fernández para ganar influencia. Y habrá una primera batalla sobre si este Gobierno es el adecuado o se hace necesario un reajuste.
La hipótesis de un perfil combativo
Si la presidenta mantiene un perfil combativo, se abrirían los siguientes escenarios:
1.- Posible aislamiento de poderosos gobernadores peronistas, y ruptura de puentes con opositores que son favorables a políticas de coexistencia pacífica con los mercados financieros.
2.- Si Cristina Fernández opta por esta vía, se podrían generar tensión, pese a la buena coyuntura económica internacional para Argentina, ya que la ausencia física de Néstor Kirchner haría más débil a su Gobierno.
3.- Cristina Fernández, quien llegó al poder en el 2007 con el apoyo de su esposo, además de perder a quien fue su compañero y socio político desde hace más de 35 años, quedó sin el estratega de su Gobierno. Néstor Kirchner fue el cerebro económico de decisiones relevantes como la traumática nacionalización de los fondos de pensión privados en el 2008.
4.- Cristina Fernández no ha tenido, como sí ejerció su marido, un papel de interlocución y negociación con sectores empresariales, banqueros o sindicatos, tareas que delegó en Néstor Kirchner, quien controlaba el poderoso Partido Justicialista y su aliado, la central obrera CGT. Una singladura de confrontación mantendría a Argentina prácticamente al margen de los flujos de inversión globales y la dejaría como opción de inversión de riesgo superior a la mayor parte de los países emergentes.
La hipótesis de un perfil dialogante
Si la presidenta modera sus posiciones y busca impulsar un acercamiento con diferentes sectores, podrían surgir un giro en Argentina:
1.- Sería la opción con la que Cristina Fernández tendría más posibilidad de ganar la reelección ya que la expansión económica está ayudando al Gobierno.
2. Una postura de mayor negociación, convivencia más serena con los medios, y diálogo con la oposición en busca de consensos aumentaría la popularidad de Cristina Fernández, cuya imagen se ha agrandado tras el momento dramático de la muerte de Néstor Kirchner.
Cristina Fernández, impactada en Río Gallegos por el homenaje póstumo a su marido y las muestras de cariño y respeto hacia ella. (Foto: C13)