Miles de personas asistieron en Buenos Aires, en un clima de fervor, al concierto de Daniel Barenboim y su orquesta Oeste-Este Diván, integrada por músicos israelíes y palestinos.
"Es necesario que los gobiernos en lugar de lamentarse de que la cultura es muy cara, deberían invertir en educación musical", dijo Barenboim, al término del concierto ante el Obelisco de Buenos Aires, en el que se interpretó la Obertura Leonore Número 3 y la Quinta Sinfonía de Ludwig Van Beethoven.
El fundador de la Orquesta Oeste-Este Diván, que nació con el afán de promover la coexistencia y el diálogo intercultural en Oriente Medio, habló con su batuta desde el escenario y reiteró su compromiso con la paz. "El fin tiene que ser la paz y la aceptación del otro", aseguró al poner como ejemplo la experiencia de la orquesta que creó en 1999 junto al fallecido intelectual palestino Edward Said, y cuya meta es "poder tocar en todos los países que están representados en ella".
La orquesta está compuesta principalmente por jóvenes talentos procedentes de Israel, de los territorios palestinos, de Jordania, Siria, Egipto y Líbano. "Debe existir el Estado Palestino. También Israel debe existir y su seguridad estar asegurada", resumió Barenboim su postura sobre el conflicto.
El director de orquesta que promueve una apertura masiva de la música clásica, ya había ofrecido en 2007 un concierto gratuito sobre un escenario montado ante el Obelisco, en pleno centro de Buenos Aires, la ciudad donde nació hace 67 años.