La reforma financiera va en la dirección correcta y los mercados así lo leyeron. El Ibex subió el 1,01% y cerró en los 8.861,20 puntos. En lo que va de año gana el 3,44%. La banca protagonizó la sesión tras la aprobación de la reforma financiera.
Unanimidad en expertos y analistas en que la reforma financiera de Mariano Rajoy y Luis de Guindos ataca de lleno el problema del sector. Y no es ningún secreto que la banca acumula activos problemáticos ligados a lo que conocemos como el ladrillo. La reforma financiera, para quienes aún tuvieran dudas, ha visualizado el peso simultáneo de Cristóbal Montoro, muy escrupuloso en control y verificación de lo que es la Hacienda pública, y la fuerte personalidad y proyección de Luis de Guindos ante el sector financiero, y los mercados exteriores y Bruselas (lo que es el nervio del Eurogrupo). En Davos, como destacó Hechos de Hoy, Luis de Guindos brilló.
Tras aprobarse el jueves en la Comisión Delegada de Asuntos Económicos, llegaron las sorpresas del Consejo de Ministros estableciendo que el presidente de una caja con ayudas no podrá cobrar más de 600.000 euros. Junto a Soraya Sáenz de Santamaría, Luis de Guindos anunció que el Consejo de Ministros aprobó el Real Decreto Ley de Saneamiento del Sector Financiero que incluye cuatro objetivos: el saneamiento de los balances; la reestructuración del sector; la simplificación de los Órganos Rectores de las Cajas y la limitación de los sueldos de las entidades con ayudas.
Sorpresa por tanto con el duro recorte de sueldo a directivos de bancos que han recibido dinero público. Las entidades intervenidas son Unnim, la CAM, NovaCaixa Galicia y CatalunyaCaixa; y las que han recibido ayudas, Bankia, Banca Civica, Caja España y BMN. De forma muy gráfica y para comprender esta medida del Gobierno de Mariano Rajoy, Rodrigo Rato verá reducida su retribución en 1,7 millones de euros, desde los 2,3 millones que cobra en la actualidad a los 600.000 euros que fija el Gobierno como salario máximo de los directivos de entidades que hayan recibido ayudas del Estado.
Curiosamente, José Luis Rodríguez Zapatero, quien se despidió el viernes en Sevilla y cerró su ciclo político responsabilizando a Washington de sus reveses -"si no se hubiera producido la crisis en EEUU, ¿se hubiera producido en Europa?"- , acabó su mandato en La Moncloa indultando a Alfredo Sáenz, CEO del Grupo Santander. El mismo viernes Mariano Rajoy comenzó su semana crítica aprobando la reforma financiera, antes de la reforma laboral, con su ministro de Economía y Competitividad anunciando drástica poda -auténtico hachazo- al sueldo a directivos de bancos que han recibido dinero público.