Los equipos de Alfredo Pérez Rubalcaba y Carme Chacón entregaron este sábado ante el 38 Congreso Federal del PSOE el máximo de avales permitidos para formalizar su candidatura a la Secretaría General del partido. José María Benegas entregó los avales de Rubalcaba ante la Comisión Electoral del Congreso, y Máximo Díaz Cano los de Carme Chacón. Ambos equipos tardaron apenas un par de horas en recabar los avales necesarios, el 20% de los delegados, es decir, 192.
Al filo de la votación más esperada para alcanzar la Secretaría General del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) todo olía en Sevilla a victoria chaconista y a lamentos del rubalcabismo de que hubo una equivocación al frustrar las primarias en su momento. Entonces Rubalcaba hubiera podido ganar a Chacón con facilidad, decían. Ahora el escenario es radicalmente diferente.
Quien mejor reflejó el clima de incertidumbre de este congreso fue Felipe González en las intervenciones que hubo sobre el informe de gestión de José Luis´Rodríguez Zapatero. González defendió que Manuel Chaves debería seguir como presidente del PSOE revelando la angustia de la vieja guardia de ser barrida por la ola chaconista. Sin embargo también fueron muy reveladoras las intervenciones de Zapatero y Marcelino Iglesias con su llamamiento de que se acepte el resultado, en advertencia expresa a la vieja guardia, es decir Rubalcaba, González y Alfonso Guerra ante los avances de Chacón con las delegaciones de Andalucía, Cataluña y Valencia, las de más peso en Sevilla.
En el equipo de Rubalcaba, el clima era de sorpresa, junto una cierta irritación e incluso abatimiento ante la ola chaconista. Nunca comprendió Rubalcaba, se señalaba en círculos socialistas andaluces, que su derrota llevaba implícita una factura que se negó a aceptar. En este congreso podía ser decisiva porque el PSOE de Andalucía se resiste a un perdedor ante el duelo frente a Javier Arenas en unas elecciones donde están en juego las señas de identidad del partido. Si el PSOE pierde su fortín natural será un golpe durísimo.
Chacón ya advirtió, como señaló Hechos de Hoy, que Sevilla sería como Suresnes. Es la otra clave, el clamor por la regeneración en el partido. Antes de la votación, y en el capítulo de daños, constatar que hubo juego sucio. Del duelo apasionante de Nadal y Djokovic se pasó a lo más feo de un Clásico entre FC Barcelona y Real Madrid. De forma muy gráfica, Chacón lo reflejó con su "me siento como Messi esquivando las patadas de Pepe". Todo podía suceder en la Sevilla de los milagros pero bajo estos cañones, parecía también la batalla de Waterloo que Napoleón, como Rubalcaba, creyó ganar hasta la huída en desbandada. Al final, sin embargo, se dobló la historia, y tras un recuento interminable, que hubo que repetir, sorpresa inesperada. la historia rescrita. Napoleón resistió: Rubalcaba (487), Chacón (465), blancos (2), nulos (1).