Qué busca y quiere Alfredo Pérez Rubalcaba quedó como la incógnita del congreso socialista celebrado en Sevilla, con vísperas muy tensas, navajeo final, votación y recuento de infarto -como destacó Hechos de Hoy- e insólita madrugá de forcejeos antes de anunciarse la nueva Ejecutiva (Comisión Ejecutiva Federal).
Sobre si se trata de una agenda interina, de medio plazo o largo plazo, Rubalcaba lo guardó celosamente. De lo que no quedaron dudas es de que el resultado hubiera sido muy distinto con la celebración de unas "primarias a la francesa", el anuncio final que hizo Rubalcaba.
Chacón rechazó estar en la nueva Ejecutiva y permanecerá en su dedicación únicamente de diputada. Tampoco quiso pronunciarse sobre sus sentimientos y su agenda pese a los rumores sobre sus planes. En los pasillos del congreso de Sevilla quedó sin embargo la sospecha de que Rubalcaba tendría un tapado y existiría un plan B no conocido.
Para quienes vivieron el sueño del cambio, la frustración de comprobar que Felipe González recuperó el control del PSOE y que el expresidente de Extremadura anunció lo que sucedería al final con sus palabras despectivas sobre Chacón tildándola de "Zapatero con faldas". El coste de esta operación es ahora complejo con un PSOE fracturado y heridas abiertas no fáciles de cerrar.
Rubalcaba no puede olvidar el coraje de Chacón para superar zancadillas, ataques y dificultades. Con razón aludió a que se sentía como Lionel Messi. ¿Se equivocó Chacón en su discurso? Para algunos se la jugó. Pero sin embargo puso el dedo en la llaga. "Nos resignamos o cambiamos, nos estancamos o avanzamos, nos quedamos sentados o nos levantamos", fue su llamamiento.
Como en las malas empresas, aupando a malos gestores, o incluso indemnizando a presidentes que no dieron el golpe de timón, el congreso de Sevilla vió como el gran perdedor, José Antonio Griñán, se convertía en el nuevo presidente del viejo PSOE. Para Rubalcaba los comicios de Andalucía van a polarizar su atención y será su primera prueba para su liderazgo. Si las primeras encuestas, que apuntan a la mayoría absoluta del PP en Andalucía se cumplen, el PSOE se quedará con la incógnita de que hubiera sucedido en estos comicios con la apuesta por el futuro y el cambio frente al inmovilismo.