Jornada inolvidable en Santiago de Compostela, en una visita de gran brillantez de principio a fin, y que tuvo como momento de gran belleza y solemnidad la misa presidida por el papa Benedicto XVI al aire libre, en una noche despejada aunque fría. A su llegada al aeropuerto de Santiago de Compostela en medio de la niebla, el Papa preguntó tímidamente a Don Felipe si eso era normal en Galicia y si presagiaba lluvia por la loche. Y el Príncipe le animó a ponerse en el mejor escenario como efectivamente sucedió.
Fue una jornada perfecta, con importantes discursos, una enorme devoción y cariño popular, y la felicidad y emoción del papa Benedicto XVI al orar ante la tumba del Apóstol Santiago. Si las palabras del Papa fueron importantes en su declaración antes de aterrizar en el aeropuerto de Santiago de Compostela, como destacó Hechos de Hoy, su mensaje final tuvo una especial trascendencia al término de su visita.
El papa Benedicto XVI llamó a Europa a "abrirse a Dios" y calificó de "tragedia" que a partir del siglo XIX se extendiera en Europa "la convicción de que Dios es el antagonista del hombre", durante la solemne misa en Santiago de Compostela que puso término a su visita de un día de duración.
"Europa ha de abrirse a Dios, salir a su encuentro sin miedo"; "es necesario que Dios vuelva a resonar gozosamente bajo los cielos de Europa", proclamó Benedicto XVI. "Es una tragedia que en Europa, sobre todo en el siglo XIX, se afirmase y divulgase la convicción de que Dios es el antagonista del hombre y el enemigo de su libertad", dijo el Papa. "La Europa de la ciencia y de las tecnologías, la Europa de la civilización y de la cultura, tiene que ser a la vez la Europa abierta a la trascendencia y a la fraternidad con otros continentes, al Dios vivo y verdadero desde el hombre vivo y verdadero", subrayó.
Benedicto XVI afirmó que las raíces y tradiciones cristianas están en el origen de "las grandes creaciones filosóficas y literarias, culturales y sociales de Europa". Las ideas defendidas por los anticlericales y los ateos eran un intento de "ensombrecer la verdadera fe bíblica en Dios", señaló. "¿Cómo es posible que se le niegue a Dios el derecho de proponer esa luz que disipa toda tiniebla?", se preguntó el papa Benedicto XVI.
"¿Cuál es la aportación específica y fundamental de la Iglesia a esa Europa, que ha recorrido en el último medio siglo un camino hacia nuevas configuraciones y proyectos?", inquirió. "Su aportación se centra en una realidad tan sencilla y decisiva como ésta: que Dios existe y que es Él quien nos ha dado la vida", afirmó convocando a los jóvenes a que "renunciando a un modo de pensar egoísta, de cortos alcances, como tantas veces os proponen, y asumiendo el de Jesús", se realicen "plenamente" y sean "semilla de esperanza".
La misa en la Plaza del Obradoiro fue un acto de enorme belleza seguido en recogimiento por miles de personas y con la asistencia de los Príncipes de Asturias. (Foto: Antena 3)