Testigos directos que han podido en las últimas semanas estar junto al papa Benedicto XVI comprobaron su sufrimiento personal tanto por el escándalo revalo en torno a Marcial Maciel, fundador de la Legión de Cristo, como por los casos de abusos en la Iglesia de Irlanda. Sobre estos asuntos, el pp h tenido palabras durísimas. Otros acontecimientos también le han llenado de tristeza e indignación. Benedicto XVI sufre y así lo mostró en su reciente viaje a Portugal y sus últimos mensajes, como recogió Hechos de Hoy.
A ello se sumó el brutal registro en la sede del arzobispado belga y la catedral de Malinas. Sobre estos dos últimos acontecimientos, trascendió una carta suya al presidente de los obispos belgas, André-Joseph Léonard. Benedicto XVI mostró su solidaridad y calificó de "deplorables y sorprendentes" las formas de la redada realizada por la magistratura belga que investiga los casos de abusos sexuales por parte de miembros de la Iglesia. Benedicto XVI señaló que la justicia debe seguir su curso, pero pide que lo haga "respetando la recíproca especificidad y autonomía" de la magistratura civil y la canónica.
En la carta, el papa Benedicto XVI expresa a todos los obispos de Bélgica su “proximidad” y “solidaridad en este momento de tristeza, en el que, con ciertas maneras sorprendentes y deplorables, se han realizado las investigaciones incluso en la catedral de Malinas y en los locales donde el episcopado belga estaba reunido en sesión plenaria”.
En su mensaje, recordó que durante esa reunión interrumpida por las autoridades “debían tratarse, entre otros, aspectos relacionados con el abuso a menores por parte de miembros del clero”. Igualmente, pidió respeto a la autonomía del orden canónico, destacando que "yo mismo he repetido en numerosas ocasiones que estos graves hechos deben ser tratados por el orden civil y por el orden canónico en el respeto recíproco de la especificidad y de la autonomía de cada uno”.
Apoyo a la justicia y respeto a las víctimas
“En este sentido deseo que la justicia siga su curso garantizando el derecho de las personas y las instituciones, en el respeto a las víctimas, en el reconocimiento sin prejuicios de los que se comprometen a colaborar con ella y en el rechazo de todo lo que pudiera oscurecer los nobles deberes que le son asignados”, dijo el Papa.
Aseguró en su carta que acompaña “cada día en la oración el camino de la Iglesia en Bélgica” y envió al arzobispo Léonard “una afectuosa bendición apostólica”. La Secretaría de Estado de la Santa Sede ya había expresado su “vivo estupor” por la manera como la justicia belga realizó algunas investigaciones. En concreto, manifestó su indignación por el irrespetuoso registro al arzobispado y a la catedral de Malinas-Bruselas, que supuso la profanación de dos tumbas de anteriores arzobispos de la diócesis.