Miles de personas rindieron en la ciudad de Duisburgo a los 21 muertos por una estampida en la Love Parade celebrada el 24 de julio. La canciller alemana, Angela Merkel -muy afectada-, y el presidente del país, Christian Wulff, asistieron al servicio religioso ecuménico en memoria de las 21 víctimas. El alcalde sin embargo no asistió ni tampoco el organizador del festival. Entre amigos de las víctimas, y así se denunció en Facebook, causó indignación este último acto de cobardía del alcalde y de no encarar sus responsabilidades políticas
La ceremonia, que se llevó a cabo en la iglesia del Salvador, fue retransmitida por televisión, así como en pantallas gigantes en otras capillas de la ciudad y en el estadio municipal. Las banderas estaban izadas a media asta y un mar de cirios se extendía, en medio de las flores, cerca de la salida del túnel donde se produjo el drama.
Tras el servicio religioso, miles de personas participaron en un desfile en dirección de la estación de trenes de carga donde se llevaba a cabo la Love Parade. Varias de las víctimas fallecieron asfixiadas en la estampida humana, explicó después de las autopsias la jefa del Gobierno regional de Renania del Norte-Westfalia, donde se encuentra Duisburgo, Hannelore Kraft.
Los participantes se encontraron atrapados dentro y en los alrededores de un túnel, la única vía para entrar y salir de la fiesta, que se celebró en el lugar donde se encontraba una antigua estación ferroviaria de carga. El alcalde de Duisburgo, Adolf Sauerland, acusado de no haber adoptado medidas de seguridad adecuadas por afán de lucro, reafirmó su voluntad de permanecer en el cargo al menos hasta que se aclaren las causas de la catástrofe.
Polémica en torno a Rainer Schaller
Un informe de las autoridades también responsabiliza a los organizadores de la Love Parade. Las autoridades del Estado regional de Renania del Norte-Westfalia consideran que los organizadores basaron su dispositivo de seguridad en cálculos erróneos en cuanto a la distribución de la muchedumbre y su fluidez durante el festival de música tecno.
El organizador de la Love Parade, Rainer Schaller, de 41 años, negó en una entrevista al diario Bild haber "ejercido presión alguna". "Cuando obtengo una autorización de una autoridad entonces debo, como organizador, partir del principio de que esto funciona", añadió el dueño de la marca Love Parade, fundador de una cadena de salas deportivas.
Según el Süddeutsche Zeitung, los organizadores no tomaron en cuenta que ubicar los camiones de venta de alimentos y bebidas cerca de la entrada del túnel por el que se accedía al terreno de la antigua estación donde se desarrollaba la fiesta crearía un embotellamiento.