Amaya Arzuaga jugó con la silueta para ofrecer un panorama para el otoño-invierno 2012-2013 innovador y cargado de alternativas. La pasarela de la Mercedes-Benz Fashion Week fue el escenario escogido por la joven diseñadora para presentar un catálogo que va más allá de las fronteras y que cuenta con inspiraciones parisinas y neoyorquinas.
Volúmenes especialmente marcados y que se reinterpretan en torno a la figura de la mujer con pliegues meticulosamente medidos tanto en la línea de día como la de noche. Arzuaga juega a romper las simetrías y a presentar un fuerte contraste entre materiales que van desde la lana y la seda hasta pasar por el cuero o el cashmere.
Amaya Arzuaga prefiere optar por un amplio catálogo en el que no exista un patrón unico, aunque predominan las faldas o vestidos cortos, así como los trajes de dos piezas que dejan ver medias llenas de punto y que en muchas de las ocasiones terminan a la altura de los tobillos en su parte baja. Así, el pie queda desnudo para dejar espacio a botines o zapatos de tacón a combinación con otros elementos del modelo.
La diseñadora apuesta por la superposición de tejidos y de colores, con una gama tan amplia que van desde el blanco hasta el rojo, pasando por marrones y negros. Las estructuras acampanadas o el vuelo de sus diseños continúan el patronaje habitual en los desfiles que Amaya Arzuaga suele presentar en París.
Todo cambia cuando llega el turno de los vestidos de noche, con vestidos largos que cubren las piernas antes sólo cubiertas por medias de punto que después se convierten en una cola especialmente abierta que prolonga las líneas de la mujer. La figura queda aún más resaltada con los largos escotes de espalda de estos diseños.