La relación entre
Arantxa Sánchez Vicario y su familia es cada vez más tensa, algo que se pudo comprobar en la presentación de su biografía bajo el título
Arantxa ¡Vamos!. Un libro marcado por la polémica en el que se ponen de relieve
las diferencias de la deportista con sus más allegados.
Sin querer responder a las preguntas de los periodistas por haberse puesto en marcha un procedimiento judicial, Arantxa Sánchez Vicario reconoció sentirse "anulada" por las presiones familiares, una situación surgida a raíz de la gestión económica que su padre Emilio Sánchez efectuó sobre sus ingresos.
La extenista declaró estar en bancarrota y con serios problemas con Hacienda. "Agotada" y "cansada" por fingir una relación con sus padres y hermanos que no existe, Arantxa afirmó haber tratado de resolver los problemas en el plano privado, algo que no fue posible y que le llevó a publicar este libro.
Emocionada, Arantxa rompió a llorar en la presentación del libro, asegurando que sus hijos -Arantxa y Leo- y su marido, Josep Santacana, son un apoyo constante y lo único que logra mantenerla con fuerza. La deportista afirmó que le dolió que su familia se quedara con parte de su dinero, pero lo que peor le sentó fue la intromisión en su vida privada, en clara referencia a la interferencia de su familia en su boda con Santacana.
Mientras que el abogado de
Arantxa afirmó que tratará de arreglar el asunto "de la mejor forma posible",
Marisa Vicario se defendió de las acusaciones y afirmó sentirse sorprendida. "Nos llega la noticia de que saldrá a la luz un libro de
Arantxa atacando, al parecer, a la familia y socavando nuestra moral", explicó
Marisa. "Esto sí que es duro, no el cáncer o el
Alzheimer -que padece su marido
Emilio-, nada puede doler más a unos padres que su hijo les acuse de todos sus males", agregó
Marisa, en declaraciones recogidas por
Hechos de Hoy.