Alfonso Nieto Tamargo (Oviedo 1932), rector de la Universidad de Navarra entre 1979 y 1991, e impulsor de los estudios de periodismo en España, falleció este jueves en Pamplona.
Referente del mundo de la comunicación, estudioso e investigador de la empresa informativa -personalidad destacada de la Universidad de Navarra, donde además de rector fue decano de la Facultad de Ciencias de la Información- sus artículos, obras e investigación han marcado un hito en el mundo de la comunicación.
Catedrático de Empresa Informativa, miembro del Opus Dei desde los 19 años, se licenció en Derecho en 1954 por la Universidad de Oviedo (1957). Posteriormente obtuvo el doctorado y complementó sus estudios en París, Barcelona y Heidelberg, aunque pronto descubrió que su verdadera pasión era la comunicación. Fue director, con 37 años, del Instituto de Periodismo entre 1969 y 1972 y se convirtió en el primer decano de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad de Navarra (1972-1974).
En 1974, se incorporó como profesor de Empresa Informativa a la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, de la que fue vicedecano. En 1977 pasó a ocupar el cargo de vicerrector de la Universidad de Navarra y en 1979 fue nombrado rector, responsabilidad que desempeñó durante doce años. En 1990, se hizo cargo de la dirección del departamento de Empresa Informativa. Por su excepcional trayectoria recibió la Medalla de Oro de la Universidad de Navarra en el 2002.
Doctor honoris causa por la Universidad Austral de Buenos Aires y por la de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz de Roma, Con una intensa labor de investigación, escribió, entre otros textos, libros claves como El concepto de Empresa Periodística (1967); La Empresa Periodística en España (1973); La Prensa Gratuita (1984); Concentración Informativa en España: Prensa diaria (1989); y Empresa Informativa (1993). Entre otros reconocimientos, el Gobierno de Navarra le concedió la condecoración Cruz de Carlos III el Noble de Navarra por su labor universitaria, en los ámbitos de la investigación y la docencia.
Extendió su actividad docente a universidades de Estados Unidos, Japón, Brasil, Argentina y Chile. Con su fino humor y capacidad analítica, Nieto fue ante todo el sabio humilde, en la alta concepción que concedía Ortega a la labor de la docencia en las escuelas y en la universidad, y el gurú del poder cero.
En una ocasión definió con exactitud el mundo de la comunicación señalando que actualmente el poder de comunicar es poder cero. "En ocasiones, ese poder domina sobre los que dominan, decide sobre los que deciden, juzga a los que juzgan, crea modas y las destruye; de hecho, está en la raíz de otros poderes. Otras veces, el poder cero alcanza su máxima nobleza y es poder para servir a quienes no tienen poder, para procurar el bien común, para desvelar injusticias que, de otro modo, quedarían ocultas", señaló.
Nieto abogó sobre todo -ante el número de medios y soportes para difundir informaciones-sobre la necesidad de ejercer con responsabilidad el derecho a elegir. En ese sentido insistió en la importancia de formar profesionales que informen con veracidad sobre las opciones en el mercado y faciliten la enseñanza, sobre todo en la familia, del derecho a elegir, teniendo en cuenta los contenidos y las ideas más que la perfección técnica. Un legado que permanece para las nuevas generaciones y que cambio el conocimiento de la empresa informativa en Espara con una gran proyección internacional.