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Más allá del amor romántico y pasional, el afecto en la especie es vital para producir individuos sanos y preparados. Afecto, cariño, ternura. En medio de la terrible violencia, la presencia de esos dulces sentimientos entre las especies es inseparablemente vital para el desarrollo de un individuo efectivo en la carrera de obstáculos que es la vida. Observamos demostraciones de afecto en distintas especies y nosotros no somos afectuosos únicamente con otros humanos, nuestras mascotas y otros animales despiertan nuestro cariño, apreciar se transforma en acción.
De hecho, ese primer afecto que recibimos luego de nacer, ya sea de papá, mamá o abuelos, ayuda, no sólo a mejorar la forma en que controlamos nuestras emociones sino que nos brinda una mejor salud en la adultez. Varias investigaciones concluyen que las experiencias de vida muy tempranas pueden influir en la salud del adulto. Los niveles altos de afecto maternal facilitan y afianzan vínculos, elementos que no sólo reducen la angustia sino que también pueden hacer que el niño desarrolle una mejor vida social y optimice sus habilidades de resistencia, cualidades que resultarán muy útiles en la adultez.
La falta de afecto nos perjudica
Y no hablamos de amor romántico ni pasional. Se trata del afecto que genera un abrazo entre dos amigos, el cariño que lleva a una tía a besar la mejilla de su sobrino, la ternura que originan los hijos en sus padres o ese cálido abrazo que le acabas de dar a tu gata.
Son expresiones de una emoción que nos lleva a querernos hasta protegernos y cuidarnos; sentimientos placenteros que no tienen que ver directamente con la reproducción sino con la evolución de la especie como grupos en otros grupos; cada individuo, nos dicen, con una maquinaria diseñada para sociabilizar y un entorno repleto de normas y obstáculos respecto a esos placeres, ayuda al saludable avance de todos… o no; en algunas ocasiones, el egoísmo es tan alto que se finge altruismo por el bien propio.
Sin embargo, la falta de afecto nos perjudica. La intimidación que usan los abusadores o bullies, es común en las aulas de todo el mundo; aproximadamente el 15 por ciento de los niños es víctima de estos actos de violencia, lo que lleva a la depresión, la ansiedad, la soledad y otros resultados negativos. Pero, ¿qué impulsa a los abusadores a comportarse de esa vil manera? De acuerdo con un estudio holandés a gran escala, la mayoría de los bullies están motivados por la búsqueda de estatus y de afecto.
Los seres humanos necesitamos afecto y atención. De hecho, la conocida alexitimia, un trastorno neurológico que consiste en la incapacidad del sujeto para identificar las emociones propias y de los demás, es un trastorno que caracteriza al autismo y otros desórdenes de la afección.
De hecho, todos tenemos algún nivel de alexitimia pues es un rasgo de la personalidad, y las investigaciones han encontrado que a pesar de que ha estado negativamente relacionada con la formación de relaciones, el impacto es atenuado al dar y recibir mayores cantidades de comunicación afectiva. Y aunque la alexitimia es todavía relativamente nueva en el mundo científico, algunos expertos creen que puede llegar a ser agregada al Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales.
¿Tiene la alexitimia muy alta?
Colin Hesse, profesor asistente de comunicación en la Universidad de Missouri, dijo que estudios previos estiman que de 8 a 10 por ciento de las personas sufre de alexitimia alta, es decir, tienen problemas para relacionarse con los demás pues sienten ansiedad en torno a otros y evitan entablar relaciones. Como un experto en comunicaciones, Hesse ha demostrado que la comunicación afectuosa libera hormonas que alivian el estrés y sus estudios futuros serán aplicables a todas las formas de comunicación.
“Sabemos lo importante que es empatizar y estar abierto a las personas que nos rodean ya que nos hace más competentes como comunicadores”, expresó Hesse. “Todavía tenemos que estudiar los mejores métodos pero creemos que la comunicación afectiva, que va desde abrazos, caricias e incluso hasta la postura que se usa durante la comunicación, puede tener un impacto positivo, aunque sólo sea el de aliviar la ansiedad”.
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Los seres humanos necesitamos afecto y atención. (Foto: EurekAlert) |
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